Jorge Inzunza H.

Psicólogo Educacional. Cursando Doctorado en Educación en UNICAMP (Brasil) Integrante del Programa EPE (FACSO-U. de Chile).

La Toma verdadera: Notas sobre crímenes, distracciones y castigos

El escenario del crimen. Suenan las ollas, las risas juveniles, los ecos de los pasos en los pasillos de las escuelas, algún partido de fútbol improvisado en el patio, el silencio de la campana o el timbre que marca el paso del tiempo, la confección de cajas de zapatos o tarros para la recolección de dinero entre peatones y automovilistas… en alguna sala se discute sobre educación, estrategias y lucha. 

 

En algún otro lugar de la ciudad. Los números cuadran perfectamente. Se miran con sus calculadoras, fórmulas proyectadas en el muro, computadores individuales que informan sobre el margen de negociación. El presupuesto social ya está definido. La discusión en el Congreso Nacional no será más que un trámite. Se escucha entonces una pregunta hábil: ¿Y cuál será la distracción? 

 

En otra oficina céntrica de la ciudad Muros blancos y altos con alambicados adornos barrocos. Sillones de cuero, alfombras persas, y de pronto… como saliendo desde alguna lámpara de plata… una genialidad: “la Toma es un crimen”. Se hablará entonces utilizando palabras de sentido común, aquellas que sirven para escudar y justificar toda represión en el mundo: terrorismo, desorden, delincuencia, caos, protección de la propiedad, no nos temblará la mano, control, saqueos, o el nuevo “inútiles subversivos”. De un plumazo se borran todos los elogios pronunciados en las prestigiosas universidades de Boston y Harvard, donde el Presidente celebró las manifestaciones estudiantiles diciendo que estaba de acuerdo –“aunque el gobierno actual no fuese parte del problema”-, y donde además afirmó que en Chile está asegurado el derecho a manifestarse públicamente.

 

La probabilidad que este proyecto de ley que sancione las tomas de las escuelas no tenga el mismo apoyo transversal que tuvo la ley de penalización juvenil después del 2006, cuando se bajó la imputabilidad a los 16 años. Sin embargo, su entrada a discusión al mismo tiempo que la ley de presupuestos constituye un buen volador de luces para desviar presión social sobre el financiamiento de la educación. Es un viejo artilugio político asimilable a la aprobación de leyes durante las vacaciones de verano. Los destellos de los fuegos de artificio ocultan un presupuesto escuálido para la magnitud de las necesidades, y por otro disimulan la lógica estructural de distribución de los recursos: se sigue entregando más dinero público a la educación privada, bajo la protección constitucional de la igualdad de trato.

 

El escenario del verdadero crimen. Pero la maniobra de distracción no sólo ha pretendido ocultar esta discusión. La humareda intenta una vez más naturalizar una realidad mucho más cruda y salvaje: La Toma verdadera. Entre 1976 y 1980 una Comisión de abogados trabajó arduamente en la redacción de una nueva Constitución para Chile, la cual interpretaría la voluntad de poder de la Junta Militar, sentando las bases de la disolución de los límites entre lo público y lo privado… o más bien la preeminencia de los intereses privados sobre cualquier posibilidad de privilegio de lo público. Atrapados por esta Toma ideológica de nuestras leyes seguimos revolviéndonos contra la pared, una y otra vez como aves contra el vidrio.

 

Las escuelas públicas deben ser recuperadas como referente ciudadano, y lo que ha hecho la sociedad chilena es tomar la educación como una lucha fundamental de construcción de lo común. Esta es la mejor forma de enfrentar la Toma verdadera y liberarnos. 

 

Jorge Inzunza H.

Programa EPE - FACSO U. de Chile - Doctorando en Educación UNICAMP (Brasil)

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0

¿Sociedad docente o Estado docente?

Así como es discutible que Chile tuviese en algún momento de su historia un Estado benefactor, también lo es la idea de un Estado docente. Es innegable que fundamentalmente las políticas educacionales del siglo XX avanzaron hacia un mayor protagonismo del Estado. En este sentido, el logro recién en 1964 de una reforma educacional significativa nos habla también de las graves dificultades políticas para enfrentar las resistencias de los sectores más conservadores de nuestro país para asumir un proyecto de país educando a su pueblo. El proceso de discusión de la Escuela Nacional Unificada –ENU- durante la Unidad Popular, vilipendiado por nuestra derecha política y los medios de comunicación de la época que lo acusaban de querer promover la formación marxista en las escuelas, se proponía un escenario más desafiante en la relación Estado-Sociedad. Por una parte, buscaba superar la segregación histórica de nuestro sistema educacional, que implicaba que el avance en el sistema escolar dependía del origen socio-económico de las familias; por otra, generar mecanismos de control ciudadano de las escuelas, donde familias, trabajadores, y comunidad en general participara de la gestión de las escuelas, en una clara aspiración democrática; y por último, establecer vías expeditas de comunicación entre las diversas opciones educacionales, lo cual nos habla de un intento de dar racionalidad y flexibilidad al sistema, enfocándose en el camino de cada estudiante, y no en los privilegios de clase.  

 

LA ENU, el viejo proyecto perdido en las sombras de la historia, nos hablaba de la posibilidad de acercar Estado y Sociedad en un afán docente, sin perder de vista que el cuerpo pedagógico eran los profesores/as formados para dar realidad a una aspiración de democracia en todas sus facetas. El Estado democrático no tiene sentido si no hace referencia a la Sociedad, si no es capaz de encarnar sus anhelos de justicia. 

 

Entonces cuando escuchamos intervenciones audaces que nos proponen una nueva utopía, que es el establecimiento de una Sociedad Docente que supere al Estado Docente, ¿qué es lo que nos están diciendo en los subtítulos? Claramente no nos están hablando desde el rechazo marxista al Estado, por ser éste una herramienta de control de las clases dominantes hacia el proletariado, sino que más bien nos habla del lugar marginal que es dado al Estado dentro de la ideología neoliberal, que busca una injerencia mínima de éste sobre los contratos sociales (ya no se habla más de un gran Contrato Social). 

 

Entonces cuando nuestras autoridades políticas nos hablan de “Sociedad Docente” en realidad nos están hablando de un mundo fragmentado de intereses, liberado a las regulaciones particulares, donde todos somos responsables (y ninguno a la vez), en el marco de la libertad de elección –asociado al mal llamado “poder” de compra-. Nos debería hablar más bien de sociedades docentes… o mejor aún de empresas docentes, y nos quedaría el panorama mucho más claro. 

 

Desde otro ángulo del asunto, en esta conversación con aires de Rousseau y Hobbes, el gobierno chileno nos sitúa en la encrucijada de dar un paso más hacia la desaparición de la profesión docente. Si la Sociedad puede ser Docente, ya no se necesitan los profesores de Estado. Se descalifica de algún modo, una vez más, una profesión que evidentemente va mucho más allá de la experticia específica en una materia. La docencia es un ejercicio práctico y teórico sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje –planificando desde las necesidades de los grupos e individuos-, no exento de un compromiso político social. 

 

La ideología de la Sociedad Docente –entiéndase Mercado Docente- busca, por tanto, la eliminación de este profesor vinculado a un compromiso social estatal. Pero la historia afortunadamente ya no la están escribiendo sólo los oficialismos, también lo hacen los pueblos, y en eso estamos… 

 

Por Jorge Inzunza H, Campinas 8 de septiembre de 2011

Escribir comentario

Comentarios: 0

Salvar el año o Salvar la educación: That’s the question!

Jorge Inzunza H.

 

La nueva campaña del Ministerio de Educación para “Salvar el año” –utilizando, dicho sea de paso, fotografías de alumnos sin autorización- se levanta como un vivo reflejo de la capacidad de respuesta que ha tenido el estrato político en Chile en relación a las demandas sociales por un Estado activo. La Carta Constitucional de Chile nos dejó un Congreso que ha tendido a asfixiarse en los mismos aires durante estos 21 años de democracia binominalista. Allí sin control ciudadano posible, porque dicen que siendo elegidos pueden legislar según sus convicciones personales, se han dedicado a apagar focos de incendios sociales por aquí y por allá, defendiendo la finca política que “el sistema” les ha entregado.

 

Tres meses ya han pasado de conflicto educacional en Chile y el Mineduc ya ni siquiera es capaz de lanzar una política de mediano plazo, sino que una de cuatro meses… cómo salvamos el año. Cuando las grandes mayorías de Chile –aquel 80% que evalúa mal el actuar los partidos políticos, el poder ejecutivo y el Congreso Nacional-, se plantean a favor de romper el sistema educacional heredado por la dictadura, y buscar al fin reformas estructurales que promuevan el sistema de educación pública, la visión ministerial apunta apenas a intentar que los alumnos/as no repitan. Energía mal gastada. La mejor forma de salvar el año es salvar la educación.

 

El Congreso Nacional tuvo la oportunidad histórica de haber legislado a favor de los principios de gratuidad, negación del lucro, derecho a la educación, todo esto en el 2006 y 2007. Sin embargo, el Consejo Asesor Presidencial terminó quebrado por la defensa privatizadora encabezada por el mismo José Joaquín Brunner, quien participó activamente para transformar aquel progresista primer informe de septiembre de 2006 defendido por el presidente del Consejo Juan Eduardo García-Huidobro, para proponer un documento decepcionante en diciembre de ese mismo año. Luego el Ministerio de Educación avanza en cierto modo a establecer una propuesta claramente con vocación pública, sin embargo rápidamente, y como siempre se ha hecho, aparece un proyecto alternativo inconsulto con la ciudadanía por parte de la derecha, que entra a dialogar en igualdad de condiciones con el proyecto de gobierno. El final ya lo sabemos: manitas levantadas, chi chi chi le le le… estamos todos felices.

 

¿Y de qué sirvió un proceso social de concientización como el de la Revolución Pingüina? Pues no para que el Congreso Nacional representara a las mayorías y generara un proceso legislativo decente, pero sí para que hoy tengamos un movimiento que ya no confía más en la efectividad de los políticos –que siguen siendo en un buen porcentaje los mismos del 2006-, y necesita garantías, no para salvar el año, sino para salvar la educación que es una exigencia ética y popular. 

 

Hay muchas salidas posibles, pero la que se tome deberá ser meditada en virtud del largo plazo. Es decir, el sendero que se debe dibujar es el de la construcción de un proceso consistente de reconquista de la escuela y de la educación superior pública –que es la de responsabilidad del Estado-, entendidas como espacios de excelencia, democráticos, laicos, gratuitos e interculturales. El Congreso Nacional puede ser un lugar que convoque hoy a los actores escolares y de educación superior a iniciar un diálogo, pero este debe tomar la forma de un debate maduro, responsable con la ciudadanía, vinculante, y que puede asumir la forma de una Asamblea Ciudadana por la Educación Pública. Estas son características que pueden dar garantías para enfrentar un proceso creíble. 

 

Salvar el año o Salvar la educación: That’s the question!

 

Fuente: http://versus21.blogspot.com/

 

Santiago, 15 de agosto de 2011

Escribir comentario

Comentarios: 0

Mérito y lucro en educación: una siniestra sociedad anónima

Jorge Inzunza Higueras

 

Desde los inicios de la República se ha escuchado la defensa del mérito como energía movilizadora de la sociedad. La escuela se erigió como institución social que mejor permitía “reconocer” los esfuerzos individuales, y en virtud de ellos generar las recompensas “justas” para cada uno. Sin embargo, en esos comienzos republicanos no estaban considerados indígenas, pobres, mujeres, ni personas con necesidades educativas especiales, entre otras. La ideología del mérito ha tenido desde su origen una fuerte correlación con la posición económica de las familias, y me atrevo a decir, que hoy eso sigue siendo así.


El hecho que hoy el 56,7% de nuestros estudiantes estén asistiendo a algún tipo de escuela privada –sea o no con subvención estatal-, y que el 100% de los estudiantes de educación superior asista a instituciones de educación superior privadas habla de una distorsión que nos separa radicalmente de los países llamados “desarrollados” y de los considerados “en vías de desarrollo”. En este sentido, coincido con el planteamiento de la OCDE (2009) cuando observa la inexistencia de oferta pública en educación superior en nuestro país.


La defensa del carácter público de las universidades del Consejo de Rectores –CRUCH- es legítima, sin embargo ésta representa más una aspiración, basada en el carácter histórico de ellas, que una realidad. Las universidades del CRUCH no son públicas debido al esquema de financiamiento que las asfixió, y aparecen hoy entregadas a dinámicas de venta de productos a la empresa privada. El mismo Estado chileno, desde su secuestro en la década de los 80, ha preferido transformar el sistema educativo –la “isla de socialismo” según Milton Friedman- en agentes anti-democráticos que compiten en el mercado. Escuelas e Instituciones de Educación Superior deben desplegar estrategias de marketing para la atracción de clientes e inversionistas para crecer y aplastar al rival.


Y claro, la consecuencia más evidente ha sido el debilitamiento de lo público. La Concertación no pudo (¿ni quiso?) detener esta oleada privatizadora, convencida en que la disminución del gasto en educación era una buena forma de tener una “buena imagen país”, si las familias podían pagar (endeudarse), entonces ellas tenían que participar pagando por la educación de sus hijos e hijas.


Los resultados están a la vista. Tuvimos miles de estudiantes en las calles en 2006 y miles este 2011, reclamando por un simple hecho: En Chile la Educación es una Mercancía. Si los estudiantes avanzan en el sistema educativo según la capacidad de compra y endeudamiento de sus familias, si ellos y ellas quedan amarrados por las altas tasas de crédito, ¿dónde queda entonces el discurso del mérito?


El mérito es un discurso seductor para nuestras clases medias, siempre lo ha sido. Éste promete que nuestros/as hijos/as tendrán un “buen ambiente” (que no es más que clasismo trasnochado), y que la calidad será buena… aprenderán inglés y tendrán buenos resultados en el SIMCE de lenguaje y matemáticas. Sin embargo, creo firmemente que una sociedad no depende de los éxitos de unos pocos que triunfan en base a su mérito adquirido a crédito –y de su contraparte el fracaso escolar masivo-, sino más bien de la capacidad de conjunto para enriquecer el grupo social como un todo.


Mi propuesta apunta a refundar la educación pública, que hoy no existe, y hacer de cada escuela un polo de excelencia democrático para todos y todas, y no sólo para la población usualmente entendida como en “edad escolar”, sino para todas las edades sin distinción. El acceso a esta educación debe ser gratuito, y con fuertes conexiones con los territorios, desafiándose a vincularla con el trabajo y el quehacer local. Creo que esta es la única salida a las trampas tendidas por las sociedades anónimas que lucran con el derecho a la educación de nuestro país.


Campinas, 30 de mayo de 2011

 

Referencia

 

OCDE y BIRD/Banco Mundial (2009): La educación superior en Chile, traducción del Ministerio de Educación de Chile, en http://www.opech.cl/educsuperior/politica_educacion/la_es_en_chile_ocde.pdf,

 

extraído el 08 de mayo de 2010.

 

Escribir comentario

Comentarios: 0

Dossier

La Toma verdadera: Notas sobre crímenes, distracciones y castigos
Jorge Inzunza H.
Programa EPE - FACSO U. de Chile - Doctorando en Educación UNICAMP (Brasil)
La Toma verdadera Notas sobre crímenes_d
Documento Adobe Acrobat 26.0 KB
¿Sociedad docente o Estado docente?
Por Jorge Inzunza H, Campinas 8 de septiembre de 2011
Sociedad_docente_o_Estado_docente.pdf
Documento Adobe Acrobat 40.5 KB
Salvar el año o Salvar la educación: That’s the question!
Jorge Inzunza H.
Salvar el año o Salvar la educación_ Tha
Documento Adobe Acrobat 16.8 KB
Mérito y lucro en educación: una siniestra sociedad anónima
Jorge Inzunza Higueras
Mérito y lucro en educación_ una siniest
Documento Adobe Acrobat 39.2 KB
AUKA.
observatorio historico social .. memoria popular
Rie.cl
http://www.estudiosurbanos.tk/

proyecto.auka@gmail.com